Desde el momento cero, incluso antes de que este proyecto fuera un proyecto tangible, conectamos cuerpo y mente para darle forma. Lo primero, porque practicamos yoga siempre que podemos y lo segundo, porque logramos interiorizar las ideas a base de meditación, alineación de creatividad y estiramiento de las neuronas. Hasta el nombre Asanna, combinación del nombre de la profesora fundadora y de las posturas asana, surgió de repente en un momento de relajación y silencio al principio de una clase, lo cual nos valió una amonestación de Anna, que con fingida indignación por no respetar el momento de relax aprovechaba para meditarlo sin dar crédito a la inspiración repentina… Y es que eso de mantener la mente en blanco no se nos da bien, para bien o para mal, no dejamos de pensar, idear o tramar algo. La creatividad en el desarrollo de su marca también fue un proceso equilibrado, donde tipografías, colores serenos y un elemento gráfico que simboliza la postura de Badda Konasana, excelente para liberar emociones, representan el ideal de Asanna y su centro de yoga en Nigrán. El acondicionamiento de su espacio y el diseño de su imagen corporativa, alinean el concepto de bienestar físico y mental en un entorno positivo y acogedor. Con la web no nos implicamos menos, pues era fundamental plasmar de manera sencilla todo un estilo de vida saludable, su propia filosofía positiva y un sinfín de posturas beneficiosas, también para la salud del alma, que descubrirás en sus amenas clases de yoga.
Armonía creativa
Tipografías esbeltas, colores serenos y un isotipo equilibrado, representan el ideal de Asanna Yoga.
La Web
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